AireWolfang siempre ha sido una persona reflexiva y ha llevado una vida tranquila, sin complicaciones aparentes.
Un día decidió cambiar de ambiente por circunstancias que, ahora, no vienen al caso.
Todo iba bien en cuanto a su forma de pensar, de ser, de actuar y de trabajar.
Todo cambió un día como hoy. En la atmósfera comenzó a experimentar la sensación de falta de aire y de un agobio que cubría y anulaba su sólida personalidad. Pensaba que había hecho una buena obra y lo que había conseguido era echarse de nuevo tierra por encima para llamar la atención del desequilibrio del que huía.
Las noches se hacían eternas, las semanas, interminables. Nunca un fin de semana se había prolongado con tanta virulencia como aquel del mes de mayo (y no había hecho más que empezar). Era hora de actuar y no empezar a lamentarse. Todo tenía una solución aparentemente factible. El problema consistía en que su mente no registraba la tajante negativa, es decir, no sabía decir que ¡¡¡NO!!! cuando la situación lo requería.
Pero ,amigos, la salud mental está por encima de todo y la reacción no debía hacerse esperar por más tiempo. No había tiempo para urdir un plan porque ni siquiera era necesario. Su personalidad en plena transformación no le perdonaba la impasibilidad y la absorción de energía negativa procedente de la fuente innombrable. Y es que “de donde no hay, no se puede sacar”. Eso es algo que se debe tener muy presente. No se debe tener miedo a herir cuando el herido es uno mismo y eso es algo que es vital tener muy presente durante las veinticuatro horas del día.
Así que no mucho tiempo después, Wolfgang, recibió un ultimátum de su propia existencia y decidió rebelarse llevando como estandarte la verdad sin importar por un momento las consecuencias de su propia actitud.
Se produjo una tormenta de rayos, truenos y toda la putrefacción que os podáis imaginar, lo cual minutos después supuso para él la Libertad más absoluta, recuperación del equilibrio y vuelta a la senda trazada, de acuerdo con su forma de pensar y de vivir.
Sólo una reflexión para vosotros: ¡¡¡Decid no!!! La negativa tajante os salvará de la derrota sicológica. Este último concepto es el que “trae por la calle de la amargura” a muchas personas que no resisten la presión exterior. Se limitan a soportarla y el tigre que llevan dentro se transforma en un mísero gato de cerámica cuya misión es meramente decorativa.
No podemos estarnos callados por no ofender. Hay ofensas y ofensas.
Bueno, Isabel, por fin tienes algo nuevo de mi propia cosecha para leer. No sé si os servirá de algo pero espero que al menos las personas que lean este artículo (hombres y mujeres) que se sientan identificados de alguna manera con Wolfgang, reaccionen y planten cara a las situaciones que se le presenten a lo largo la existencia humana.
Bueno es hora de poner punto final a este artículo, no vaya a ser que coja complejo de consultorio sentimental y psicológico.
Que ustedes lo hayan disfrutado y reflexionado.